REFLEXIONES SOBRE LOS PROBLEMAS DE ATENCION EN NUESTROS HIJOS

descargaCuando el niño no presta atención en clase, (reflexiones de un psicólogo/padre).

 

Una de las dificultades para el aprendizaje más extendidas y menos comprendidas en la edad escolar  es la que tiene lugar cuando nuestro hijo no presta atención en clase. Sus maestros se quejan de eso que se puede resumir con una  frase, sé que muchas madres y padres la reconocen de inmediato: “Tu hija es muy lista pero no presta atención a lo que se le dice…”Como padres no logramos llegar a comprender, o dicho de otra forma, ¿No prestar atención en clase es porque nuestro hijo tiene un problema, no se le estimula lo suficiente, se le estimula pero no de la forma adecuada..es culpa de su maestra, del centro del sistema, de él?

Cuando asistimos a una tutoría  y nos dicen lo  siguiente: “No tiene problemas de capacidades, el niño/a es listo, el problema es que no se esfuerza, no presta atención, se distrae viendo una mosca pasar, y eso hace que lleve el ritmo de la clase, se olvida de la agenda, no apunta los deberes, siempre está como en otra cosa….” Podríamos seguir y seguir, en resumen: no presta atención a lo mínimo que se le exige y, puesto que el resto de la clase sí lo hace, nuestro hijo tiene un problema, pero nos cuesta encajar esa noticia ambígua.

Por mi experiencia, cuando un padre sale de una tutoría de estas características, con un hijo en torno a los 8-11 años o menos, tiene una especie de sensación podríamos llamar agridulce. Por un lado, tranquilidad al saber que su hijo no es tonto, o como ahora se dice, no tiene un problema de “capacidades, no presenta un problema de “competencias intelectuales”, que ya es tranquilizador,  pero, y ahí nos duele, no presta atención, o lo que es peor, sea todo lo  listo que quiera, no alcanza el nivel que tiene que alcanzar.

Unos breves comentarios sobre qué es la atención y cómo funciona en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tarea esta muy difícil si la quiero resumir, pero voy a intentarlo: Lo haré de forma resumida:

  • No existe la atención como algo global, sino que se trata de un proceso neurofisiológico básico y con múltiples manifestaciones. O lo que quiere decir: No existe el conocido “déficit de atención” sino el problema en algunos de los aspectos relacionados con los tipos de atención.
  • Lo que conocemos como atención es una manifestación final de varios procesos asociados y que funcionan al mismo tiempo en los que intervienen otros mecanismos más anteriores como son los de tipo emocional, motivacional…etc. Esto lo digo para que no, y esto es importante como padre o docente, para que no se caiga en el error de “no presta atención: gandul”… “presta mucha atención: se esfuerza”.
  • De los muchos tipos de atención que se van descubriendo conforme se avanza en neurociencia se conocen, la que más influye en los aprendizajes escolares es la llamada “atención sostenida”, o mantenida. Es aquella que tiene que ver con el prestar atención a una tarea que de principio no nos motiva mucho pero que somos capaces de, con esfuerzo, -atencionarla-, es decir, dirigir nuestro foco con esfuerzo hacia ella. Como adultos sabemos entenderla perfectamente, como niños menos. Si a cualquiera de nosotros que tiene la paciencia de leer estas líneas le preguntamos por qué usted me está leyendo a mí nos responderían automáticamente lo siguiente: porque me interesa, porque estoy motivado, o lo que es igual, porque busco una respuesta, porque tengo curiosidad y, lo definitivo, porque tengo un hijo o una hija con un problema de atención y porque me he visto en esa situación. Es decir, porque me motivo. Imagínese usted que no tiene un hijo con problemas atencionales, no soportaría ni cuatro líneas de este pesado artículo. Desee esta perspectiva es fácil comprender el concepto de “atención sostenida”. Si el asunto al que hay que prestar atención coincide con nuestros intereses no tenemos problemas atencionales, de lo contrario tenemos que recurrir a una capacidad que se llama “atención sostenida”, es decir, mantenida de manera voluntaria hacia algo que no motiva, que no nos mueve a que le prestemos atención. Esta es la capacidad básica en el aprendizaje. Si la conseguimos desarrollar, más rápido o más lento, llegamos a donde queremos. Pero ¿cómo hacerlo?.

 

Yo suelo aconsejar lo siguiente: si asociamos la atención, o capacidad de sostener la atención hacia algo que no nos interesa durante tiempo, con la capacidad de motivarnos hacia esa tarea, importa poco que nuestra motivación tenga que ver con esa tarea o con otra. Como adultos lo entendemos fácilmente. “No me gusta mi trabajo pero como me pagan a final de mes, presto mucha atención”. Como niños podemos desarrollar el mismo binomio, “no me gustan las tareas o deberes pero si no los hago no consigo hacer eso que tanto me gusta”. Es decir: Lo importante es el resultado, no el cómo lo ha conseguido. Como padres todos aspiramos a que nuestros hijos se motiven y presten atención para aprender solo por la asimilación y placer que supone el simple hecho de conocer, solo por lo importante que esto es para ellos y su desarrollo, pero este tipo de motivador es el menos frecuente en niños, por no decir casi inexistente. Yo propongo en mis reuniones con padres el saber identificar los “motivadores” de nuestros hijos, es decir, aquellos comportamientos que tienen una alta probabilidad de que los desarrollen (ejem: jugar al futbol, salir a la calle, ver una serie de TV, jugar al ordenador…etc) y asociar el tiempo que dedican a prestar atención a estos motivadores a “prestar atención sostenida” hacia tareas con una baja probabilidad de que las realicen, ejemplo, los deberes, y ponerlos como condición previa….parece una trivialidad pero si la mantenemos de forma firme, funciona.

 

FDO. EM.