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25
enero
2011

Pasos a dar en el control de esfínteres

PASOS A DAR PARA DESARRROLLAR EL CONTROL DE ESFÍNTERES EN NIÑOS DE 2 A 3 AÑOS.

 

El control de esfínteres supone el paso de un comportamiento reflejo automático a una conducta voluntaria y controlada. Decimos que no hay control de esfínteres cuando el niño moja la cama durante la noche y/o se moja la ropa durante el día, después de una determinada edad.

La mayoría de los niños y niñas logran el control diurno entre los dos y los tres años. Hacia los cinco años han adquirido ya el control nocturno y entre los doce y trece, únicamente el 2% de niños y niñas (fundamentalmente varones), permanecen con incontinencia nocturna ocasional (enuresis nocturna). Es importante señalar que cualquier situación que produzca tensión o ansiedad puede estorbar o interferir en el control de esfínteres. Se debe introducir siempre y en todos los casos de un modo lúdico y relajado.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER COMO PADRES  Y MADRES PARA AYUDAR AL NIÑO EN ESTE PROCESO?

–          Tener muy en cuenta y muy claros los hábitos que queremos conseguir, en este caso, el control de esfínteres, pero también cualquier otro hábito como puedes ser vestirse y desvestirse, lavarse los dientes, etc), hay que saber asociar dicho control al desarrollo de una mayor autonomía.

–          Acompañar siempre a los niños en estas actividades y enseñarles cómo deben hacerlo, pero teniendo paciencia. Al principio lo hacen con bastante torpeza y, las prisas, siempre nos obligan a terminar nosotros con el hábito que queremos que sea autónomo (por ejemplo, vestirse.)

–          Hacerlo siempre en un ambiente relajado, tranquilo y comprensivo sobre todo cuando ocurra algún “fallo”, (pensad que estamos empezando, y, sobre todo lo relaciones el fallo con despiste del niño, o con cabezonería, etc).

–          Evitaremos en todo caso etiquetar a nuestros hijos con palabras como “eres un meón….”, tu hermana controló mucho antes…”, estoy harto de lavar sábanas todos los días”, y  evitaremos utilizar castigos para conseguir este objetivo . (Tened en cuenta que la angustia puede provocar más ganas de hacer pis).

–          Recordar que cada niño tiene su propio calendario madurativo, su propio ritmo. Lo mejor es confiar en el desarrollo del niño, estimularlo positivamente y enseñarle, no exigirle.

ES IMPORTANTE: , ser pacientes, perseverantes e ir paso a paso, y, además tomárselo con cierto sentido del humor.

ALGUNAS CAUSAS EN EL RETARDO DEL CONTROL DE ESFÍNTERES:

Una vez que descartamos problemas de aprendizaje, o de desarrollo neurológico, algunas causas en su atraso (siempre en niños de 2 a 3 años), algunas causas pueden ser:

–          Una forma de explicar estados de tensión o angustia, desde el punto de vista del niño o la niña. Un niño bajo muchas presiones familiares puede expresar dicha disfunción con retrocesos. (por ejemplo, el nacimiento de un nuevo hermano, etc).

–          Exceso de castigo en la enseñanza del control de esfínteres.

–          Puede presentarse por infecciones, presión muscular, o inhibición de los reflejos, por eso es preferible crear un ambiente agradable para el desarrollo de estos hábitos.

Conviene tener en cuenta que en el proceso de adquisición de control de esfínteres, los niños tienen que tener adquiridos una serie de conocimientos. Es conveniente que, antes de iniciar este proceso, el niño tenga algunas nociones básicas de esquema corporal (como arriba, abajo, adelante, atrás) para poder seguir instrucciones, sea capaz de imitar y obedecer instrucciones simples como subirse, bajarse el pantalón o falda y, además:

–          Debe conocer las palabras clave (pis, orina, jarrito wáter, etc.

–          Debe entender lo que es la “caca” o el “pis” (o las palabras en jerga o eufemísticas que se utilice.  Debe darse cuenta de las sensaciones que ocurren después de orinar o defecar, estar mojado, sucio… Un poco más adelante, el  niño será consciente de lo que se siente antes de: las ganas de orinar (contracciones de la vejiga) o de defecar (movimientos del intestino).

–          Es importante que el niño vea cómo hacen los mayores (niños o adultos). Además de ver a los padres y a los hermanos mayores se pueden emplear libros de cuentos que traten sobre ello, con lectura de los mismos e incitarle a los personajes.

–          Hay que establecer una rutina. Llevarle al cuarto de baño cada cierto tiempo.

–          Hay que descubrir las señales y responder a ellas. El niño puede dar signos concretos no verbales de que quiere hacer pis o caca. Observa si el niño tiene algún movimiento especial antes de defecar (ejemplo: se sonroja, se encoje,  hace algún movimiento característico asociado, como llevarse las manos al pubis, etc.). Cuando lo inicie, llámale la atención para que se dé cuenta de ello : (Ejemplo: Andrés, me parece que tienes ganas de hacer caca ahora ¿verdad?).

–          Hay que empezar sentándolo un rato en el orinal o wáter a ver y comentarle que  “vamos a ver si sale caca”. Si el niño tiene éxito, celébralo con alabanzas, o con una frase sencilla. Si no hay éxito, no pasa nada. Se le dice, otro día, la próxima vez…etc.

Explicale la conexión entre los pantalones o falda seca y el hecho de utilizar el orinar o el inodoro. El niño debe saber que los pantalones ecos significan una sensación agradable y que puede mantenerlos así utilizando el orinal.

–          Algunos niños necesitan que se les incieten y se les anime a ir al cuarto de baño.

–          Duran te la fase de adquisición de control, utiliza siempre recompensas: elogia siempre los éxitos y quita importancia (no prestes atención) a los fracasos

–          Hay que poner ropa fácil de quitar. Las primeras veces apenas podrá esperar a que le desabrochen los vaqueros o le bajen la falda, y se sentirá frustrado si se le escapa. Esto es aún más importante si el propio niño desea ir al wáter por su cuenta sin llamar a andie. Por tanto es mejor ponerle ropa tipo chándal.

LO QUE NUNCA SE DEBE HACER:

–          Tener prisa. Cada niño madura a su ritmo. Presionarle solo conducirá  a la frustración y contribuirá a crear dificultades.

–          Amenazarle, reñirle, gritarle, castigarle… cuando no logra controlar los esfínteres.

–          Ridiculizarle en público, ante sus hermanos. Compararlo con otros niños más “adelantados”.

–          Forzarle a usar el inodoro. (Hay niños que pueden tener miedo a caerse y prefieren comenzar en un orinal).

–          Nunca hay que poner ropa difícil, como vaqueros, petos, pantalones con cremalleras, leotardos, etc.

Una vez logrado el control, debemos iniciar al niño en el uso adecuado del wáter. Subir y bajar la tapa antes y después de su uso, cerrar la puerta del cuarto de baño, cortal papel higiénico y limpiarse y tirar el usado, etc.

RESUMEN:

 

La idea más importante que quiero transmitiros es la de que no existe un aprendizaje previo a la “maduración” en el control de esfínteres. Primero el niño “madura” las vías neuronales que se encargan de llevar a cabo esta misión y, después, introducimos el hábito para consolidar el control. (Muchas presiones tienen que ver con querer iniciar al niño antes de su maduración). Saber cuándo ha madurado es difícil, no se produce de un día para otro. Su maestra o educadora de preescolar suelen estar acostumbrados/as  a detectarlo y, dado  su contacto diario con los niños nos pueden dar una información valiosísima de cómo lo ven. Trabajando en coordinación, se conseguirán mejores resultados.

Autor: Enrique Muñoz

Categoría: Psicologia infantil