diseño tiendas virtuales - tiendas online - tubos led - prestashop - iluminacion led - tiendas prestashop - hosting prestashop - diseño web prestashop - diseño tiendas online - servidores prestashop - bombillas led - desatrancos avila - tiendas virtuales - desatrancos segovia - guardería santo angel - guardería ronda sur - guardería barrio del progreso - guardería algezares - guardería el palmar - psicología infantil murcia - psicólogos murcia - tiendas online madrid - psicopedagogía murcia - psicología adolescentes murcia - diseño tiendas online barcelona - psicología adultos murcia - logopeda murcia - psicología murcia - diseño tiendas online - desatranques granada - diseño tiendas online barcelona - diseño tiendas online madrid - diseño tiendas online sevilla - desatascos granada - desatascos murcia - desatascos cadiz - desatoros malaga - desatrancos murcia - desatascos segovia - desatascos motril - desatascos alicante
30
enero
2013

Como detectar los trastornos del espectro autista en niños (Guia para padres)

 

En todo problema relacionado con el desarrollo infantil, lo fundamental sería “abrir los ojos” a ciertos aspectos del desarrollo que suelen pasar desapercibidos porque son bastante sutiles y no suelen alarmar a padres (y a veces, tampoco a profesionales), pero que son RADICALMENTE importantes para permitir un adecuado desarrollo posterior de funciones tan relevantes como el lenguaje y la imaginación.

Asimismo, consideramos necesario que estos comportamientos sean valorados en todos los niños y niñas y con especial detenimiento, en aquellos que presenten algún grado de retraso madurativo o sufran alguna pérdida de habilidades, ya adquiridas o tengan algún familiar que presente algún cuadro de trastorno del desarrollo o trastorno del lenguaje.

1.    Qué son los TEA y consideraciones sobre el retraso en el diagnóstico.

Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son trastornos del neurodesarrollo que se detectan en los primeros años de vida y que afectan y alteran de forma muy significativa las áreas de la comunicación, la interacción social y la conducta. Es un trastorno permanente y que va a limitar de forma drástica la vida de la persona que lo padece además de ocasionar un importante estrés en el ámbito familiar.

En la actualidad, y con excepción del síndrome de Rett (mutación en MECP2), no disponemos de marcadores biológicos que nos ayuden a identificarlos, de forma que para establecer un diagnóstico nos tenemos que basar en las manifestaciones clínicas.

En la actualidad, y a pesar de una mayor difusión de esta patología, sigue resultando compleja su detección “temprana”, siendo la edad media de diagnóstico muy posterior a la edad en la que se detectan los primeros indicadores de alarma  -a pesar de tener datos que reflejan que cerca de la mitad de los padres de niños con TEA expresan abiertamente algún tipo de inquietud acerca del neurodesarrollo de sus hijos cuando estos tienen entre 18 y 24 meses-…

¿Qué retrasa el diagnóstico de esta patología?

  • su relativamente baja incidencia
  • la dificultad de los padres para detectar síntomas tan sutiles y de aparición tan insidiosa, más aún si es el primer hijo
  • la falta de información y formación de los profesionales de atención primaria que les lleva a:
    • no conocer las manifestaciones clínicas con suficiente claridad y especificidad y, a veces, dada la falta de seguridad, aplazar el diagnóstico por no etiquetar erróneamente;
    • ni a ser receptivos a las inquietudes manifestadas por los padres en esas áreas (un porcentaje significativo de padres, se queja de haber tenido que ejercer una considerable presión para que a su hijo se le remitiera a un especialista o tuvieron que acudir a uno privado).
  • la carencia de instrumentos específicos de valoración de estos aspectos relacionados con el desarrollo comunicativo y social
  • el hecho de que el desarrollo sensorial y motor, sea adecuado en muchas ocasiones
  • las diferentes formas de aparición del cuadro; a veces existen claras alteraciones desde el inicio del desarrollo y en otras ocasiones, tras un periodo de desarrollo normal, existe una pérdida de habilidades
  • los cambios que con la edad sufren las manifestaciones clínicas (conductas repetitivas, lenguaje o socialización)

2. Qué es el “chat adaptado”

El Chat adaptado es un instrumento que surge de la adaptación llevada a cabo por el equipo de diagnóstico y orientación de APNABA, del “CHAT” elaborado por Baron-Cohen. Se realizaron adaptaciones de carácter cultural (incluyendo ejemplos apropiados a nuestro contexto) y se suprime alguna pregunta que desde nuestro punto de vista valoraba aspectos menos claves -de carácter conductual o manipulativo-

Este instrumento es elaborado pensando en que sea utilizado por profesionales de atención primaria; permitiéndoles en unos pocos minutos realizar una prueba de screening a los 24 meses, que detecta los síntomas que pueden ser indicativos de la existencia de un TEA y posibilitar su remisión a servicios especializados, con el fin de comenzar a intervenir de la forma más temprana posible.

El instrumento consta:

–           De cinco ítems que se preguntan al padre / madre, del niño /a

–           De cuatro ítems a ser observados directamente por el pediatra. 

3. Desmenuzando el “Chat adaptado”

Sección A. Ítems a preguntar al padre o la madre 

  • ¿Disfruta y se implica su hijo/a con juegos como los cinco lobitos, el cucú-tras, brincar sobre sus rodillas, etc.?

Este item trata de valorar dos aspectos fundamentales:

  • la respuesta del niño/a al juego de carácter interactivo y circular

Son juegos que tienen un esquema de pregunta/respuesta, en los que se implica (permanece atento) y participa emitiendo parte de este esquema o elicitando al adulto para que continúe.

  • la capacidad de conexión emocional del niño/a en este juego, que se pone de manifiesto en su nivel de atención, su mirada, su sonrisa… su capacidad de anticipación.
  • ¿Se interesa por otros niños/as?

En este punto tratamos de valorar el interés por iguales, que se reflejaría en comportamientos como:

“mirarlos, observarlos”

“acercarse a ellos”

“imitarlos”

Puede resultarnos útil preguntar sobre el comportamiento del niño/a cuando ve a otro niño /a llorar… si se interesa, si le llama la atención…

También en este sentido nos puede dar información adicional las conductas de “apego” del niño/a hacia su madre o figura de referencia (existe miedo a la separación, miedo al extraño, reacción tras la separación…) y especialmente significativo sería encontrar miradas “referenciales” en las que el niño/a, ante una situación extraña o novedosa, mira a la madre para tomar información y saber cómo reaccionar ante dicha situación.

  • ¿Simula alguna vez su hijo/a con los objetos haciendo “como que” las cosas son diferentes de lo que son (por ejemplo, hace “como si” un bloque de construcción o una caja fueran un coche)?

Es esta situación nos estamos refiriendo a la capacidad del niño/a para hacer juego simbólico, juego de simulación, en la que es capaz de poner en marcha sus competencias de “imaginación” separándose de la realidad concreta del objeto en sí.

Es importante, que el padre o madre nos aporte información complementaria que ponga de manifiesto que realmente el niño/a está “simulando”… acompaña de un ruido o sonido coherente, llama la atención del adulto para que lo vea, etc.

Un ejemplo sería que el niño/a hace como si un bolígrafo o un tubo de pasta de dientes, fuera un avión. 

  • ¿Señala alguna vez algo su hijo /a con el dedo índice para pedir o llamar la atención sobre algo?

Este es un comportamiento prelingüístico de gran importancia en el desarrollo y especialmente como precursor de la presencia de trastorno del espectro autista. Es una habilidad que suele aparecer en el desarrollo normal entre los 12 y los 18 meses, y refleja la capacidad de atención conjunta, a saber, el dirigir la atención del adulto hacia un objeto externo, bien para solicitarlo o para “compartirlo”. La ausencia de este último (señalar para compartir) es un indicador de gran peso en la presencia de trastornos generalizados del desarrollo o trastornos del espectro autista. Por tanto, si señala, es MUY IMPORTANTE corroborar que lo hace con estos dos objetivos “pedir” –aquello que desea- y “compartir”, es decir, llamar la atención de otra persona sobre algo que le es significativo (para niños de esta edad, la luna, las motos o ciertos personajes infantiles suelen ser estímulos atractivos e interesantes)

En el caso de la ausencia de esta habilidad (no señalar), el niño/a puede:

– o no tener intención comunicativa, es decir, los padres no saben cuando quiere algo o aprenden a averiguarlo por indicadores externos “cuando se queja de cierta forma, por ejemplo”

– o el niño/a hace un “uso instrumental del adulto” lo coge por la muñeca o la mano y lo lleva hasta el lugar en el que se encuentra el objeto que desea

  • ¿Sabe su hijo/a jugar adecuadamente con juguetes pequeños o miniaturas (por ejemplo, coches o bloques) y no sólo llevárselos a la boca, manosearlos, tirarlos o golpearlos?

Tratamos aquí de valorar la capacidad de juego funcional del niño/a, es decir, de utilizar cualquier juguete de la forma “esperable” para la cual está “hecho”, dejando a un lado manipulaciones de carácter más inmaduro –que podrían continuar estando presentes, pero no son predominates- como arrojar, chupar o golpear o de carácter más estereotipado (meter y sacar objetos de un recipiente).

Ejemplos que nos podrían aportar los padres: hacer torres o construcciones con bloques o cubos, rodar los coches, pintar con los lápices, hacer un puzzle o encajable, una torre de aros, etc. 

Sección B. Ítems a observar por el / la pediatra 

  • Consiga la atención del niño/a y señale a través de la habitación un objeto interesante y diga “Oh! Mira! Un…..” Observe la cara del niño/a ¿mira a lo que usted está señalando?

En este caso, se trata de valorar la capacidad del niño/a de “comprender” las conductas que implican “atención conjunta”, de ser capaz de dirigir su atención y comprender que el dedo en este caso es un gesto “suspendido”, un inicio de símbolo (como algo que se refiere a otra realidad diferente de sí mismo)

Puede ocurrir que el niño/a no preste atención al gesto indicativo o mire a la mano, en lugar de al lugar que se está señalando. Suele ser recomendable, para que la conducta emitida por el niño/a no sea confusa que el objeto o imagen que señalemos -mejor una imagen- esté situado justo detrás del niño/a.

  • Consiga la atención del niño/a y entonces déle un coche, un vaso, una cuchara, un plato y un muñeco. Observe si simula hacer algo con los objetos (por ejemplo, hace “como si” le diera de comer al muñeco, o monta al muñeco en el coche, etc.)

En esta situación pretendemos, de nuevo, evaluar tanto el juego funcional (el uso adecuado de los objetos) y fundamentalmente, la aparición del juego simbólico; es decir, de manipulaciones por parte del niño/a que impliquen “hacer como si” comiera -él mismo o el muñeco-, bebiera, removiera la comida… o es capaz de establecer relaciones funcionales entre los objetos (monta al muñeco en el coche, por ejemplo)

Es recomendable tener este conjunto de juguetes y presentarlos desde el inicio de la exploración al niño/a, de manera que pueda mostrar sus competencias en un periodo de tiempo más amplio y sin necesariamente sentirse directamente observado -lo cual podría cohibir a algunos niños/as-. También puntuaría cualquier otro ejemplo de simulación que se observara en el niño/a -quizás, con algún juguete que traiga consigo-

  • Diga al niño/a “¿Dónde está la luz?”; ¿señala el niño/a con el dedo índice la luz?

Finalmente, en este item el objetivo fundamental es observar las competencias de atención conjunta a nivel expresivo del niño/a; esto es, si es capaz de emitir una conducta de señalamiento digital. Para que podamos dar por válida plenamente su respuesta, el niño/a tendrá que mirarnos a la cara en algún momento cuando emite la conducta de señalar.

Si creemos que el niño/a pudiera no comprender la palabra luz, lo haríamos con cualquier otro objeto -incluso con el que le señalamos con anterioridad si su respuesta ha sido adecuada-.

Este item, también nos permite valorar el nivel de respuesta del niño/a al lenguaje. La falta de respuesta sería un aspecto a considerar y significativo en los niños con trastornos del espectro autista

Esto sería básicamente, lo que se pretendería valorar a partir del “CHAT adaptado”. Los criterios de valoración cuantitativa a partir de este momento serían, valorando los “noes”

0 descartamos TEA
1 ó 2 riesgo moderado

revisión a los tres meses (volver a aplicar). Si tras este seguimiento se mantiene la ausencia de este tipo de comportamientos, derivación  a los servicios especializados:

– Unidad de neuropediatría

– Servicio de diagnóstico y orientación de APNABA

3 ó más riesgo elevado

derivar a los servicios especializados

– Unidad de neuropediatría

– Servicio de diagnóstico y orientación de APNABA

(Tlfno: 924 25 89 05)

Además, existen otro conjunto de comportamientos, que también tienen cierta significación y cuya presencia podría contribuir a que las “sospechas” de que exista un cuadro de TEA aumenten:

  • la presencia de:
    • estereotipias, movimientos repetitivos no funcionales (balanceos, aleteos, giros, saltos, etc.)
    • posturas extrañas de los dedos
    • exploraciones atípicas de los objetos, mirarlos de “reojo” o demasiado cerca u observar con mucha minuciosidad partes de los mismos
    • interesarse por objetos “atípicos”, por ejemplo, aparatos de aire acondicionado o muy intensos sobre un mismo tema
    • fijación a objetos (que llevan continuamente consigo mismos)
    • reacciones emocionales sin causa aparente (especialmente risas inmotivadas)
    • conductas sin meta, sin objetivo aparente tales como carreritas sin rumbo
    • rituales
  • asimismo, sería relevante la ausencia de una serie de comportamientos
    • respuesta al lenguaje, dificultad para dirigir su conducta
    • pérdida de habilidades comunicativas o sociales alcanzadas
    • imitación de gestos sociales básicos (decir “adiós” con la mano)

¿QUÉ HACER UNA VEZ DETECTADA UNA SOSPECHA?

Cuando un profesional de atención primaria detecta signos que pueden indicar que existe una posibilidad de trastorno del espectro autista, tendría que remitir a esta familia a un servicio más especializado.

Comunicar este hecho puede entrañar grandes dificultades, especialmente con algunas familias muy sensibilizadas ante la posibilidad de que su hijo /a pueda presentar un problema. Con el fin de evitar encontrarnos con una negativa por parte de la familia a la hora de acudir al servicio, conviene ser especialmente cuidadosos y comunicarlo de un modo lo menos dramático y alarmante posible, tratando de plantear esta posibilidad como una forma de descartar una dificultad, antes que como el modo de confirmar un diagnóstico.

Así pues, actualmente contamos con conocimientos suficientes para disminuir la edad de diagnóstico actual de los niños y niñas que presentan un TEA.

Y, probablemente, tras la información recibida haya aumentado nuestra conciencia, no sólo de los síntomas que pueden ser indicativos de alarma sino también de la importancia de detectar esta patología de la forma más temprana posible, derivándola a los servicios especializados, ya que con ello además conseguiremos:

  • Una variación significativa en el pronóstico y evolución de este niño o niña; ya que está comprobado que se obtienen mejores resultados cuanto más temprano es el tratamiento
  • Una mejor planificación de recursos a diferentes niveles: educativos, asistenciales y médicos
  • Disminuir o paliar el estrés familiar, que tiene una información precisa, especializada y clara.
  • Evitar intervenciones inadecuadas y el peregrinaje profesional de las familias en busca de una respuesta a las dificultades de sus hijos, con el consiguiente coste emocional y económico.
16
marzo
2011

Cómo intepretamos dibujos infantiles

La expresión plástica les proporciona a los niños la capacidad de comunicarse con sus padres, y su entorno, interpretando la realidad como la ven a través de dibujos y/o garabatos.

Cuando el niño tiene alrededor de 18 meses adquiere cierta habilidad manual, llamada psicomotricidad fina, que le permite sujetar pinturas y lápices de forma adecuada y coordinada (se llama coordinación visomotora) para utilizar dichos instrumentos, aunque todavía falta un tiempo para que el niño adquiera mayor destreza con el uso de las manos.
El niño, sin embargo, utiliza estos materiales de forma suficiente como para empezar a expresarse mediante dibujos y trabajos manuales, dando paso a la llamada expresión plástica.

La expresión plástica, también conocida como expresión artística, es por tanto una forma más de comunicarnos, de la misma manera que los bebés utilizan otros recursos como el llanto cuando todavía no saben expresar con palabras sus sentimientos y/o necesidades.

 

Los niños pequeños utilizan la fantasía e imaginación al hacer un trabajo plástico, por lo que muchas veces lo que vemos representado no concordará con los gustos y estética de los adultos. Hasta los 4 años, los niños dibujan garabatos, al principio sin ningún tipo de control ni sentido, pero poco a poco tendrán cada vez más forma. En esta primera etapa del desarrollo plástico, lo importante no es representar la realidad tal y como es, sino expresar las emociones y sentimientos que proceden su mundo interior.

El medio de expresión plástica más común y sencillo es el dibujo. Durante los primeros años al niño no le importan los colores, ni el material que utiliza, tan sólo disfruta dándose cuenta de que es él quien está haciendo ese trabajo, independientemente de cómo y con qué lo hace. A pesar de todo, debemos ofrecerle una amplia gama de materiales y texturas a elegir para que experimente. No hay que limitarse al papel y pintura comunes. Mirad cómo reacciona y experimenta el niño con diferentes tipos de papeles, pinturas que no sólo se utilicen en forma de lápiz, sino que se pueden utilizar con pincel, e incluso -algo con lo que realmente disfrutan- pintura para manos y cristales. Ofrecerles material variado estimulará su creatividad.

Todos los niños, sin excepción alguna, son capaces de expresarse mediante la plástica. Algunos son más creativos que otros, pero independientemente de su ritmo, hay que dejarles practicar y desarrollarse. El niño tiene que desarrollar y dominar su habilidad manual, y por ello hay que dejarlo que experimente con todo tipo de materiales, que ya hemos mencionado, sin frenarlo. Pero sobre todo debemos dejar que dibuje lo que quiera y cuando quiera, interviniendo lo mínimo posible para evitar que su pensamiento no fluya libremente y no dibuje lo que él quiere, sino lo que nosotros queremos.

Al contrario de lo que muchos pensamos, los pequeños no siempre dibujan pensando en lo que hacen, sobre todo los más pequeños. Primero trazan las líneas, y después interpretan lo que han hecho. Por ello los padres no debemos interpretar el dibujo, por muy claro que creamos que está, sino PREGUNTAR A NUESTRO NIÑO QUÉ HA DIBUJADO, ESA ES LA INTERPRETACIÓN. Fijaos que interpretamos conversando, no utilizando símbolos con respecto al dibujo.

No importa si a nuestros ojos nuestro niño no es muy creativo. La habilidad de expresarse mediante la plástica es muy útil para que los padres podamos entender qué tal se encuentra el niño tan sólo fijándonos en detalles de su dibujo. Además, de esta forma, ayudamos a desarrollar su personalidad y se estimula el aprendizaje y creatividad del niño. Y sobre todo sirve para pasar un buen rato.

11
febrero
2011

Educar con límites al comportamiento (II)

2- Algunas de sus formas:
a) El niño desobediente
b) El niño de las Rabietas
c) El niño negativista

3- Su origen: ¿Por qué un niño se porta mal?
a) El control de las consecuencias.
b) Características de los padres: Estilos educativos.
c) Características de los niños: Temperamento.
d)Factores externos: Vínculos afectivos, modelos, nivel socio-cultural.

4- Resumen y pautas de actuación

5- Orientaciones para el control de la conducta infantil

1-INTRODUCCIÓN

-La desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc…, constituyen parte de los trastornos de conducta más habituales durante la infancia. Estos problemas pueden resultar muy perturbadores para los padres dado que suelen suponer un desafío a su autoridad y control, llegándose a establecer un vínculo relacional coercitivo con los hijos. Estos problemas, lamentablemente, parecen ir al alza, incrementándose su magnitud, frecuencia y lo que es más significativo: la edad de inicio cada vez es más temprana. El conocido Síndrome del Emperador describe aquellos niños que se constituyen como verdaderos tiranos en su relación con los padres. Son exigentes, intolerantes y pueden llegar hasta la agresión si se les contraría en sus demandas. Son niños que no admiten el no. Algunas explicaciones alegan al hecho de que son incapaces de sentir las emociones, otros a factores genéticos, por último hay quien alega la educación recibida. La explicación más sensata es que cada uno de estos factores es sólo parte del problema y que todos ellos en interacción con más o menos peso específico, según el caso, están determinando la conducta actual.

-Según Javier Urra (Psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid y autor del libro “El pequeño dictador”), “si tienes un niño pequeño que hace lo que quiere, que piensa que todos a su alrededor son unos satélites, que a los dos años no ayuda a recoger los juguetes, que jamás se pone en el lugar del otro, aprende que la vida es así y la madre es una bayeta que sirve para ir detrás de él. Si eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años se desborda: exige mucho dinero y cuando la madre un día le dice no, no lo tolera. Lleva 17 años oyendo que sí a todo. ¿Cómo que no?, dice. Entonces la empuja contra la pared, le tira la comida a la cara, la amenaza”.