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26
marzo
2015

MATERIALISMO Y FELICIDAD: implicaciones en la educación de nuestros hijos

MATERIALISMO Y FELICIDAD: INFLUENCIAS EN LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS.

 

Entendemos por persona materialista aquella en cuya escala de valores “lo material” es decir, el dinero, cuenta en la más alta cumbre. Difícilmente este tipo de personas llegan a darse cuenta de que tienen en su más alto valor en la vida la consecución de fines materiales, ya que no suele estar muy bien visto por la sociedad, pero sin embargo, lo que no está bien visto es reconocerlo, está de más que diga aquí la importancia que en nuestro entorno se le da al dinero.

Sabemos que materialismo y felicidad no se suelen llevar bien por una serie de motivos:  por ejemplo el materialismo no tiene saciedad. Es como un cubo de agua lleno de agujeros, cuanto más agua echamos más se sale y tenemos que volver a llenarlo.  Cuando una persona plantea en su escala de valores lo material como lo más importante, nunca llega a saciarse, a conseguirlo, a ser feliz con lo material en sí. Otro motivo por lo que no maridan bien el materialismo y la felicidad es por todo lo que nos distrae de lo que verdaderamente nos hace felices, que no es otra cosa que hacer feliz a los demás, a nuestra familia lo primero, a los que nos rodean, etc.  Cultivarse a uno mismo, dedicar tiempo a los tuyos, estos objetivos como  las más altas metas a las que aspiramos y como lo más valioso que tenemos es el camino más cercano a lo que  podríamos entender como felicidad.

Resulta de vital importancia darnos cuenta de que se trata de una “escala de valores”, o lo que es lo mismo, de un esfuerzo, de un aprendizaje. La implicación de esta escala de valores en nuestros hijos o en nuestros alumnos se consigue, y aquí está lo difícil en detectar hasta que punto sabemos contrarrestar el constante bombardeo que rodea a nuestros hijos esta sociedad diseñada para convertirnos en objetos consumidores, en qué medida somos conscientes de que enseñar a  que no sean materialistas es tan importante como enseñar idiomas o matemáticas.

Yo opino que nuestros hijos aprenden a no ser materialistas si desde pequeñitos les dedicamos tiempo haciendo que disfruten de actividades que no tengan que ver con el consumo. No pretendo dar una serie de consejos para algo tan evidente. Siempre será mejor pasar la tarde de un sábado jugando a algo con nuestros niños en un parque, un espacio natural, etc. que en un centro comercial. Siempre será mejor ir a merendar a la playa con una cesta de bocadillos echos en casa que ir a un restaurante. En definitiva, pequeños ejemplos que solo podemos transmitir  si tenemos asumido a nivel personal un concepto de felicidad basado en el beneficio de las relaciones personales con nuestros seres queridos. Una vez que nos aseguramos que sí lo tenemos, el transmitirlo se ve en las preferencias y en el estilo que tenemos de pasar el tiempo con nuestros hijos.

 

Fdo. Enrique Muñoz. Psicologo

Autor: Enrique Muñoz

Categoría: Actualidad infantil