la importancia de la lactancia materna

La importancia de la lactancia materna

¿Cuándo darle el pecho?, ¿con qué frecuencia?, ¿cuánto debe durar la toma?

Se recomienda poner al bebé al pecho lo más pronto posible: después del nacimiento. De hecho, en ese momento el pequeño aprovecha al máximo el innato reflejo de succión, ya que nace preparado para buscar por sí mismo el pecho materno. Si se le deja sobre el vientre materno es capaz de ir reptando y, con la ayuda de su olfato, vista, manos, reflejos… encontrará el pecho materno y comenzará a mamar de forma correcta.

No siempre se puede hacer este agarre espontáneo inmediatamente después del parto, a veces, bebé o mamá necesitan alguna atención médica especial durante un tiempo. No te preocupes, en cuanto tengas a tu hijo en brazos puedes ponerlo sobre tu vientre, piel con piel, como si acabara de nacer y podrá recorrer el camino hacia el pecho. Es algo muy positivo para los dos y ayuda a prevenir y resolver posibles problemas como dolor o grietas del pezón, este instinto de búsqueda y succión está presente en el bebé durante meses, incluso en niños alimentados con biberón.

No te preocupes tampoco por la forma de tu pezón: el niño al mamar abre la boca y abarca gran parte de la areola, con una presión que hace sobresalir el pezón. Si el pezón es plano o invertido, puedes ayudarle a agarrarse, comprimiendo con tus dedos la aureola para introducirla bien en la boca. También puede ayudar la succión del pecho un extractor de leche, justo antes de ponerse al bebé, para ayudar a que el pezón sobresalga.

Para comprobar que el agarre sea correcto, comprueba que mama con la boca muy abierta y que el mentón del pequeño toca o incluso hunde el pecho. Su mandíbula, durante la succión, se mueve hasta la oreja, y las mejillas no se hunden, sino que están llenas, sin hoyuelos. Es normal que el ritmo de la succión al principio sea rápido y luego se ralentice y, a veces se pare: el niño recoge la leche en la boca (3-5 succiones) y luego la traga.

La posición ideal para la lactancia es la que te resulte más cómoda: acostada, reclinada, sentada… En todas las posiciones, lo único que hay que tener en cuenta es que el bebé esté muy pegadito a ti y encarado hacia el pecho con todo su cuerpo, que no tenga que girar la cabeza para mamar.

Lo ideal es cambiar de postura a menudo: modificando la posición del niño respecto al pecho, se traslada la presión de la succión hacia las diferentes partes de la areola, evitando que el pezón se resienta.

Es mejor dar el pecho a demanda, cuando el niño lo pida y hasta que se suelta del pecho espontáneamente, favoreciendo el acoplamiento perfecto entre la madre y el hijo. Esto puede ser estresante a veces, ya que las primeras semanas el niño suele emplear mucho tiempo en mamar y se duerme a menudo durante la toma. Te parecerá estar dando el pecho constantemente. Al principio esto es normal. Muy pronto el pequeño mamará más eficazmente y ambos encontraréis el ritmo adecuado.

Dar el pecho es algo único, que sólo tú, como madre puedes hacer. Puede parecer absorbente, pero es compensada por la intimidad que se crea y por el bienestar que se vive tras pasar las primeras dificultades, además del convencimiento  de que se está dando al pequeño un alimento vivo, que además de nutrirle, favorecerá su desarrollo y su salud presente y futura.

A diferencia del biberón, la lactancia al seno no permite controlar la cantidad de leche ingerida. Si el niño está creciendo bien, hace sus necesidades y aumenta una media de 120 – 200 gramos por semana, durante los primeros 2-3 meses y tú también te sientes serena, significa que todo está progresando de forma adecuada.

Y, ¿cuándo tengas que volver al trabajo y no puedas darle el pecho durante varias horas? No te preocupes, puedes aprender a usar el extractor de leche y seguir alimentando al bebé con leche materna, aunque no estés. Y si ya tiene más de cinco o seis meses, comenta con tu pediatra la posibilidad de ofrecerle la alimentación complementaria durante las horas de trabajo, y continuar con la lactancia a demanda cuando regreses.