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27
abril
2016

¿COMO MANEJAR LA RABIETA EN PEQUEÑOS DE 1 A 2 AÑOS?

¿Cómo MANEJAR UNA RABIETA EN PEQUEÑOS DE 1 A 2 AÑOS?

Las emociones en los niños de 1 a 2 años son muy extremas. Sienten una intensa alegría y bienestar cuando algo les agrada (ya sea mucho o poco) y desencadenan también un fuerte enfado cuando algo les molesta o les contraría, sea algo importante o insignificante. Su sistema emocional aún no tiene matices y gradaciones, sino que se manifiesta de una sola forma  y de manera muy intensa.

Los adultos solemos reaccionar también a esas emociones de forma inmediata, y es aquí cuando, alrededor de los dos años, los niños aprenden el poder que tienen las rabietas sobre  sus progenitores. Se percatan de que su actitud saca de sus casillas a sus padres y comienzan a probar su eficacia. Aunque estas rabietas se producen siempre por un motivo insignificante, el niño a menudo olvida el origen de la rabieta y se centra solo en su enfado. A esta edad “no tienen muy  claro lo que quieren”, seguramente será lo contrario a lo que tengan, motivo este para saber que una rabieta no se calma dándole al niño lo que quiere en ese momento, sino que más bien se refuerza y consolida.

A los dos años , los niños tienen un bajo o inexistente nivel de tolerancia a la frustración. Cualquier cosa, por pequeña que sea, que les contraríe, les hace iniciar una rabieta. Si además tampoco son capaces de verbalizar lo que quieren, el resultado es la fórmula perfecta para que se produzcan continuamente rabietas.

La forma de manejar las rabietas es simplemente no hacer nada y estar pendiente de que no consiga lo que quiere por mediante la rabieta.

Para ello, tenemos que relajarnos, pensar que lo estamos haciendo bien y no prestar atención al niño, únicamente estar pendientes de que no se pueda autolesionar, romper cosas o pegar y morder a otro niño. Comenzaremos a prestarle atención en el momento que empiece a bajar la intensidad emocional de su enfado y comenzaremos  también a acercarnos a él intentando distraer su atención hacia otra cosa. Si vemos que no funciona y vuelve a la rabieta, volvemos a empezar de nuevo.

Recordad que no podemos responder a una rabieta con enfado, sino de forma calmada. Si exigimos autocontrol a nuestro hijo, debemos mostrar nosotros mismos ese autocontrol dando ejemplo, y siempre hay que dejar que se calme solo.

Autor: Enrique Muñoz

Categoría: Actualidad infantil