COMO AYUDAR A NUESTROS HIJOS A HACER DEBERES

Los deberes escolares no agradan a nadie pero entendemos que son necesarios para que nuestros hijos aprendan y practiquen lo desarrollado en clase, sin embargo, a la hora de sentarnos con los chicos para ayudarlos, se nos antoja que son innecesarios, demasiados, redundantes y molestos; sólo porque no queremos hacerlos o ayudar a nuestros hijos. El mensaje transmitido a los menores es muy claro: rezongar e incumplir. Al cabo de unas cuantas sesiones de este ejemplo, el niño acabará haciéndolo por sí sólo: sin siquiera revisar sus deberes escolares que, al fin y al cabo, decidiría no hacer, por innecesarios y redundantes.

Como padres que dan ejemplo a sus hijos, es importante hacerles saber que nada importante se logra sin esfuerzoy de esta regla no escapa el aprendizaje; pero para ser más claros y contundentes con el mensaje, deberemos ser fiel a las palabras y sobreponernos al cansancio y el desgano para ayudar a nuestros hijos, con entusiasmo para hacer los deberes y demostrarles cuán importantes son para su desarrollo. Frases como “hazlo rápido y dolerá menos” deben ser reemplazadas por otras con un contenido más entusiasta como “cada tarea que realizas es una práctica que te ayuda a ser mejor”.

El acompañamiento de un adulto es importante para algunos niños, pero no para todos; en ocasiones nuestros hijos necesitan del apoyo y de ciertas herramientas organizacionales que podemos darles y que, una vez adquiridas por ellos, no necesitarán de nuestra presencia a menos que se les plantee una dificultad que requiera consultarnos. Otros chicos, muy dispersos y con una fuerte tendencia a distraerse, necesitan del constante control de sus padres o cuidadores.

La idea de acompañar a los niños en sus deberes es la de ayudarlos a convertirse en aprendices independientes, pero para ello necesitan ciertos parámetros que ellos no pueden imaginar solos y en los que debemos participar, como la elección del horario y el lugar para desarrollar la tarea, contar con todos los materiales necesarios en la mesa de trabajo para evitar las distracciones e interrupciones y, en casos de adolescentes, desconectar el teléfono, silenciar la campanilla o filtrar las llamadas mientras se realizan los deberes.

A ser responsables se aprende y también se practica y, como padres, tenemos la herramienta ejemplificadora de nuestros propios actos; si nosotros somos esquivos de nuestras obligaciones y lo manifestamos al estudiante, él creerá que es lo correcto. Si logramos que sean responsables con sus deberes escolares, aunque no sean brillantes y cometan errores, la misma práctica de los ejercicios cotidianos mejorará sus capacidades.

Los padres sobreprotectores que hacen los deberes de sus hijos, intentando ayudar o minimizar el impacto familiar de los mismos en realidad están negando a los niños la oportunidad de aprender a administrarse, organizarse, ser responsables y, por supuesto, aprender matemáticas, lengua o lo que fuere. Es importante ser un tutor limitado de los deberes, brindando ayuda pero no respuestas, herramientas pero no trabajos terminados y para ello es importante dominar la propia ansiedad.

Niño haciendo sus deberes

El lugar donde hacer los deberes:

¿Existe el lugar indicado para hacer los deberes? Claro que existe, peor no está determinado por un espacio geográfico sino por una serie de condiciones que tienen que darse para volver apropiado el entorno; desde ya, frente al ordenador con el mensajero abierto o en un espacio de la mesa familiar los deberes no llegarán a buen puerto.

El espacio ideal para que los chicos hagan sus deberes tiene que contar con buena luz –preferentemente natural-, una superficie amplia donde poder trabajar y disponer sus materiales de estudio, buena ventilación que no permita el aire viciado que produce adormecimiento, en un ambiente sin demasiada circulación de personas ni ruidos que puedan molestar o distraer al estudiante. Lo ideal es que el lugar sea siempre el mismo, así el niño puede acostumbrarse al espacio y sentirse cómodo y en acción rápidamente, pues es inevitable la asociación de acciones con los lugares: en el dormitorio se descansa, en el baño se higieniza y, en otro espacio definido se realizan los deberes.

El contexto ayudará al estudiante a concentrarse más rápidamente y, tener todo organizado le permitirá ejecutar más rápida y efectivamente sus deberes escolares; por eso es importante contar, en el lugar elegido, con una gaveta para guardar los materiales que el estudiante necesita periódicamente.

Un poco de música ayuda a algunos estudiantes, pero no a todos; la televisión encendida, aún sin audio se desaconseja pues es una fuente de distracción demasiado importante.

Una vez que el chico encuentra su ámbito de estudio y logra congeniar los tiempos, hacer los deberes ya no exigirá ningún esfuerzo y se volverá parte de la rutina. Como padres, podemos ayudar a que sea menos traumático sievitamos organizar actividades familiares en los horarios de estudio para no cargar de ansiedad o provocar al estudiante a que deje sus deberes para sumarse a la actividad familiar.

Si logramos que nuestros hijos se involucren con el objetivo de sus deberes escolares que no son otros que educarlos, formarlos y darles herramientas para su futuro, si fomentamos las buenas costumbres a la hora de estudiar y hacer los deberes y participamos de sus obligaciones pero sin inmiscuirnos demasiado, lograremos que los niños y adolescentes adquieran el hábito de estudiar que les será de suma utilidad en período universitari